"LOS MEDIOS HEGEMÓNICOS INTENTARON CALLARLO, PERO SANTIAGO REVIVE EN CADA LUCHA POR LA LIBERACIÓN".
Los medios hegemónicos y las operaciones mediáticas en casos de violencia institucional.

En Chubut la policía, gendarmería y otras fuerzas oficiales practican represiones y torturas sistemáticas al pueblo mapuche, así como violencia por portación de cara y apellido. Y no sólo eso, sino que los medios hegemónicos de comunicación aportan a seguir reafirmando la estigmatización de los mapuches como bárbaros, violentos e inadaptados.

¿Pero por qué te dicen esta verdad? ¿No te parece conocida o similar al cuentito colonizador y nefasto de historia de la escuela? Si hacemos memoria, históricamente las luchas sociales y la clase trabajadora fue ninguneada y pisoteada por los discursos hegemónicos. Siempre estos monopolios comunicacionales son orgánicos al gobierno de turno y a la oligarquía nacional, a fines de sostener y perpetuar al sistema capitalista, boca de dinero garantizada para las empresas de la desinformación.

Te acordás de Dario y Maxi? Te acordás quien los mato para los medios? Hipócritamente mientras publicaban la foto del policía que estaba disparando titularon que a Darío y Maxi los mató la crisis.

Te acordás de Facundo Ferreyra? El nene de once años que iba en moto y le disparo la policía por la espalda? Hipócritamente los medios lo estereotiparon como violento y difundieron la versión de la policía que justificaba su accionar porque el pibe de apenas 11 años le disparó.

Te acordas de Luciano Arruga? El pibe sistemáticamente perseguido por la corrupción policial y desaparecido por más de tres años? Para los diarios él apareció muerto, y él decidió irse.

Te acordás de Julio Lopez? EL testigo clave de Etchecolatz, uno de los diarios mas leídos a nivel nacional decidió titular: “denuncian la desaparición de un anciano que declaró contra un represor”, nunca te preguntaste por qué pusieron anciano y no su nombre?.

TE ACORDÁS DE SANTIAGO MALDONADO? El solidario, el brujo, el vikingo, viajero libertario, desaparecido y asesinado en manos de gendarmería y el estado nacional, aquel 1° de Agosto de 2017. Hipócritamente los medios titularon infinitas barbaridades: que se fue a Chile, que después estaba en Entre Ríos, que era un vago tatuador que se ahogó en un río, que era parte de la estigmatizada RAM, que los mapuches lo habían secuestrado, y así podemos seguir recuperando infinitas titulaciones, que una vez más ponen en evidencia la manera nefasta en la que se manejaron sosteniendo hipótesis falsas, con la única intencionalidad de invisibilizar la responsabilidad política del estado y el accionar represivo de las fuerzas policiales.

Una vez más estamos quitándole la careta a los medios, una vez más nos damos cuenta que aquellos medios hegemónicos y sus protagonistas tienen como objetivo el ocultamiento o tergiversación de la información o de actores sociales y políticos que hagan el más sutil cuestionamiento al sistema.

Pero nosotres no olvidamos que los hechos dependen de una interpretación y aquello a lo que ellos llaman real está muy lejos de ser NUESTRA realidad. Aunque sus discursos construyen subjetividades, buscando crear jerarquías sociales, aún están los que resisten, corrompen y cuestionan esos mecanismos abruptos y de violencia a la que somos sometidos. "Si no saben que decir, pasen música", los educaba Sergio Maldonado hace un tiempo.

Aquellxs que mantienen una lucha histórica por la construcción de nuevas formaciones de opinión, que reescriben su historia contándose por fuera de la historia oficial e intentando cambiar el sistema imperante que los monstruosos medios de comunicación logran naturalizar en la sociedad, como realidad ineludible... aquellxs son lxs que lograron crear nuevos mecanismos de comunicación que van fragmentando/ cuestionando y deslegitimando el discurso hegemónico y construyendo una relación simbiótica e irremplazable que debe existir en los medios: comunicadorxs alternativxs y pueblo, luchando contra un enemigo común.

Los que estamos de este lado de la calle nos damos cuenta y denunciamos sus mecanismos violentos. Denunciamos que el caso de Santiago, como otros casos similares, es un caso de violencia institucional que muy lejos estuvo de ser tratado con responsabilidad mediática. Denunciamos los dichos de ciertos operadores mediáticos, noticieros y todos los personajes públicos nefastos -supuestos formadores de opinión- que se manejaron con total impunidad ante la familia, los amigos de Santiago, la sociedad en general. Denunciamos al estado por la irresponsabilidad jurídica y política en el tratamiento del caso. Denunciamos la constante persecución y criminalización al pueblo mapuche, a aquellos peñi que Santiago acompañaba con mucha convicción.

Y les recordamos que los medios comunitarios, alternativos y populares estamos aquí fuertemente parados, en una relación simbiótica con el pueblo. Aquí seguiremos luchando desde las calles, desde la plaza, desde el discurso, desde la radio, dándole lugar a los verdaderos protagonistas de la luchas, interpretando en clave de quiénes somos y hacia dónde vamos.

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